sábado, 17 de septiembre de 2011

SEMIOLOGÍA E INTERPRETACIÓN EN LA DRAMATURGIA: OBSERVACIONES DE UNA CIEGA


“Nadie ha llegado a ser escritor estudiando la lingüística; pero los grandes escritores estudian los problemas de la lengua que utilizan.”
Umberto Eco


Semiología.- estudio de los signos

Semiótica.- (DRAE: 1899) parte de la medicina que trata de los signos de las enfermedades desde el punto de vista del diagnóstico y del pronóstico.


Unos días atrás, mi pareja sugirió salir a cenar por ahí, luego de sus clases. El ensayo que tenía yo programado para la tarde fue frustrado por la basta ausencia de sus integrantes;  y sin más,  debí esperarlo. Estando aburrida, empecé a  rebuscar en la biblioteca. Así, esa tarde decidí leer sobre un tema que no revisaba hace mucho, decidí abordar la semiótica teatral. Esa noche, luego de cenar, empecé a rebuscar algunos otros textos, ampliándoseme el panorama del tema que hoy comparto brevemente.

Empecemos. La pregunta en el aire sería ¿qué tiene que ver, según el concepto propuesto al principio, la semiótica con la medicina?

Señores, si les interesa la semiótica, debe interesarles el signo ofrecido y remarcado en negrita, porque como diría algún jovencito faltando a toda lógica idiomática: no es por las huevas.

Fue sino en 1984 cuando la Real Academia Española añadió una segunda acepción a SEMIOLOGÍA, reportando tímidamente: (…) //estudio de los signos de la vida social.

Pero en 1989, el Diccionario Manual, el cual circula libremente por manos de academicistas de la lengua, incluso con mayor aceptación que el DRAE, se animaba a emplear como único concepto de semiología: estudio de los signos dentro de la vida social, acepción que se conserva hasta hoy, afectando obviamente la concepción primigenia de semiótica.

¿Por qué evoluciona un concepto? Por el uso y desuso, eso es claro. Pero es también triste para quienes sentimos agrado por el estudio del idioma, cuando se pierde la esencia de los vocablos justamente por esas evoluciones.

Retirándome el luto, es en este fenómeno, nacido como materia de investigación en época contemporánea aunque con raíces arcaicas referentes al sentido, en que se encuentra inmerso todo agente de la comunicación, incluyendo al dramaturgo-actor (emisor-canal y emisor al mismo tiempo), y al lector- espectador (receptor).

Dentro de este proceso de retroalimentación se genera además un constante debate sobre el carácter de la interpretación y la sobre interpretación.

Para que exista semiótica deben existir signos, y para que éstos cobren existencia debe haber alguien que los decodifique, es decir, los interprete. Este razonamiento parece lógico y hasta absurdo por la simplicidad que aparenta revelar, pero implica una basta teoría al derredor. Empecemos por lo más simple.

Interpretación es un término polisémico que prefiero tomar en este caso como sinónimo de traducir o deducir el hecho en cuestión a partir de leyes, usando apropiados datos contextuales (Bernardi: 1994).  Tómese en cuenta que no todo dato es tangible. Un enfoque pragmático permitiría establecer experiencias sensoriales generadoras de  conceptos propios en cada individuo.

Sontag tituló un artículo suyo En contra de la interpretación (1964) en el cual manifestaba que la interpretación es una hipertrofia del intelecto en contra de la capacidad sensorial. Según dicho concepto, al acoger la definición de interpretación como un proceso de traducción mediante el cual se busca comprender la intención equivalente de una materia, es necesario no descuidar la posibilidad que, en la medida que se excava se puede destruir la esencia del texto.

Para la investigadora (Sontag), si al interpretar únicamente nos centramos en descomponer los elementos de una obra  artística, perdemos el valor de su composición, que es quien la hace y da valor de arte. En conclusión, interpretar es comprender la intención equivalente, y ésta sin embargo no existe puesto que toda persona no debe limitar el goce de sentir la función y trascendencia del arte. Incita a regular la excesiva atención del contenido con el fin de permitir que la descripción formule un análisis de la forma, y no del significado. La transparencia, afirma, facilita la realidad de la obra, el sentir.

La trascendencia de una pieza dramática escrita implica la pericia con que el dramaturgo conjuga una serie de elementos de  composición: forma y contenido. Aunque una obra es su contenido, o no es arte (Sontag: 1964).

Entonces ¿Es necesario o no el manejo de la semiótica para el dramaturgo? Y si la emplea ¿Será acaso el culpable de atrofiar la capacidad sensorial del lector por solicitarle descubrir una serie de significados?

Para traslucir un dato dentro de un diálogo hace falta astucia. Alguna vez oí decir que consiste en permitirle al lector olvidar que hay alguien que pensó antes, conducir sus emociones y pensamientos.

Existen incluso quienes como J. Culler (ECO: 1997) consideran la sobreinterpretación como una forma de desarrollo del intelecto, por permitir la exploración de mundos imaginarios; que si bien se escapa de los asuntos necesarios de un análisis coherente, no resultaría tan absurdo para las actividades de disfrute de todo lector de literatura.

La siguiente frase de Umberto Eco me proyecta una luz conciliadora entre ambos conceptos que encabezan el título de este escrito:

<< La contribución de la semiótica al teatro es mínima: este último descubre por sí mismo sus propios principios gracias a una inventividad natural y espontánea (...)  Pero lo que a mí respecta, creo que al igual que la espontaneidad inventiva alimenta la reflexión científica, también la reflexión científica puede dar mayor fuerza a la invención. >>




ARCHIVO DE LA AUTORA// CREADO: el 20/JUN/2011


Julia Grecia Monge

sábado, 4 de junio de 2011

"NO SOY NEUTRAL"- HABLA ERNESTO RÁEZ MENDIOLA, HOMBRE DE TEATRO PERUANO

HOY VEO NECESARIO COMPARTIR EN ESTE ESPACIO UNA OPINIÓN PRESTADA DE PALABRAS. HOY, CON LAS HORAS CONTADAS A LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES 2011 QUIERO, BAJO LA AUTORIZACIÓN DE MI MAESTRO RÁEZ, DIFUNDIR UN ESCRITO DE SU AUTORÍA QUE INVITA A LA REFLEXIÓN.
 Julia
Grecia Monge

 

  
"Hay momentos en la vida en que la neutralidad puede convertirse en una actitud culpable. Circunstancias que obligan a decidir por una opción sin atenuantes para eludirla. Son momentos graves en que debemos pesar nuestras decisiones con la más profunda convicción de que hemos eliminado el egoísmo, el miedo, la renuencia, en que más que nunca debemos anular todo resquicio de egolatría para pensar como un colectivo, como un ser nosístico, como un ser solidario.
No nos preparan para estos momentos en la sociedad individualista, no tratan de esto los libros de superación personal, no habla de esto el liderazgo, porque todas las recetas y fórmulas de éxito que han proliferado pueden reducirse a una sola consigna: potencializa tus energías y empuja con ellas sin pensar en los demás. Parece una buena opción, pero encierra la posibilidad del miedo cuando “mis fuerzas” fallan, cuando siento que si me quitan mis seguridades personales, mi “vida de éxito” se derrumbará. Y eso me hace débil, a pesar de la fuerza aparente que me da el bienestar personal que haya podido conseguir.
Los psicólogos y estudiosos de la personalidad que asesoran a los candidatos en épocas de elecciones tratan de identificar estas debilidades en los electores para erigir a partir de ellas las posibilidades de triunfo de sus asesorados. Son muchos los intereses que están en juego y copiosas las ganancias que se obtendrán de acceder al poder, así que éste más que el servicio a la nación y a su crecimiento, se convierte en el bastión que hay que defender cuando se le detenta o que hay que propiciar lo ocupe el que más conviene a nuestros intereses. Es entonces que la numerosa masa ciudadana que vive en los sectores llamados populares es requerida porque aportará el invaluable voto que asegurará la continuidad “legal” en el poder de los poderosos -no por casualidad así llamados sino porque ha mucho que detentan el poder para su beneficio.
Ante esta dicotomía no caben neutralidades: se está con uno u otro. No hay razón objetiva que me lleve a votar en blanco porque no creo en nadie. No obstante lo evidente de los extremos (mayoritario y empobrecido uno y enriquecido y minoritario el otro) no se dividen bruscamente, encierran un sector llamado clase media que fluctúa su pobre-riqueza o su rica-pobreza sin llegar a identificarse con estos extremos que lo limitan. Y como es propio del deseo de bienestar, esta clase media pugna por acercarse a los estratos opulentos aunque sea para recoger las migajas de su banquete, servirles de mayordomos, gozar de sus prebendas, alejar sus narices del olor detestable de la pobreza, a la  que sin embargo deberá recurrir en época de elecciones porque su voto es el que finalmente decidirá.
La cuestión en realidad debería ser de fácil solución si las mayorías fueran un bloque, pero una de las estrategias nefandas de los poderosos es la de mantenerlos divididos o corromperlos con el partidarismo o la limosna, con el pequeño poder o la demagogia. Hasta han llegado a crear guetos en los que mantienen dentro de cierto mínimo bienestar a sus futuros electores en una versión actualizada del pan y circo romano, traducidos en óbolos de “víveres” y contratación de artistas o deportistas desclasados. Y es a esta altura en que los que elegimos el arte como medio de lucha por la supervivencia, que de todas las artes optamos por el teatro, debemos decidir para qué hacemos teatro. Porque los motivos pueden ser personales, íntimos, propios, pero no se puede decir lo mismo de la pregunta para qué hacemos teatro, porque los fines de las profesiones siempre son sociales. Hay un comportamiento ético en toda profesión que obliga a ponerla al servicio de la sociedad. Claro, ya hemos dicho que esta sociedad está sectorizada, estratificada, dividida y como tal tendremos que elegir entre sus extremos o colocarnos en la cómoda, neutral y fluctuante posición intermedia porque “aquí sólo se viene a hablar de teatro, pero no de política” y pronto dirán “aquí se viene a hablar de teatro pero no de la vida”. Y hablarán del teatro, el arte de la participación y del compromiso absoluto con los problemas sociales y existenciales del los seres humanos, como de un lugar deodorizado, pasteurizado, ajeno al dolor humano, desarraigado, indiferente.
Amigos míos, estos son días en que la neutralidad es cobardía. Dicen los psicólogos asesores que la clase media peruana es timorata y acomodaticia y que basta asustarla porque prefiere la corrupción siempre y cuando no se toquen sus intereses. Siempre sentí que la gente de teatro no era así.
Una mafia está pronta a ocupar el poder en el Perú y ha convencido a muchos de que no volverá a ser igual. No es posible entonces quedarse callado, neutral. Los viejos deberemos salir del casillero mental de nuestras ventajas (que nos hace avaros para conservarlas), los adultos plenos deberán analizar dónde están ubicados verdaderamente (sin falsas ilusiones arribistas), los jóvenes debieran simplemente ser jóvenes y se agruparán donde sus ideales los coloquen, pero, ay, también se han encargado de atemorizar y deformar a la juventud con falsas alarmas, con miedos infundados. Nunca fueron más desinformantes y deformantes que en este momento de nuestra historia los medios de comunicación. Eso es lo que nos hace un país sin memoria, porque vivimos satanizando las Comisiones de la Verdad, porque tenemos un sector de periodistas venales que decidieron servir -y servilmente-  a las ambiciones de los propietarios de los medios para los cuales trabajan. Judas conscientes que venden la libertad del pueblo por treinta dineros. Ellos azuzan el temor y la ambición de los timoratos y acomodaticios y desconciertan a los jóvenes a través de sus familias atemorizadas y desde su silencio culpable de la verdad. Tal vez se recuerde en tiempos mejores este momento como el más infame de nuestra historia porque nunca tantos se juntaron para propiciar el triunfo de la ignominia y la corrupción.
Recuerdo que alguna vez vi la misma sonrisa de Keiko Fujimori en su padre el delincuente Alberto Fujimori. Cómplice de sus fechorías, dejó que enloquecieran a su madre y prefirió la vida muelle de palacio y una educación foránea pagada con dinero robado a las arcas del país. Mucho se ha hablado de ella en estos días en que lucha por tener las llaves de las celdas de sus cómplices para liberarlos. Los cadáveres de los mártires de la Cantuta, de los Barrios Altos, que no se nombran ya, me dicen que no puedo ser neutral y porque no lo soy, les escribo esta carta como hombre de teatro que respeta su profesión y la ejerce con todo su conciencia política por la dignidad de los peruanos."


Fraternalmente
Ernesto Ráez Mendiola
Hombre de teatro peruano

viernes, 18 de marzo de 2011

CONFESIONES III: EL RECUERDO DE UN ORGASMO PUBERAL

Algunos podrán juzgar la estrategia que he empleado últimamente para llamar la atención de lectores talvez menos interesado directamente con la dramaturgia o el teatro, pero qué le vamos a hacer, al parecer estuve aprendiendo algo gracias a la prensa amarillista.

Y hablando de amigos, hace poco uno me hizo una pregunta que me dejó pensando en cuan demostrativa puedo ser o no. Estuvimos hablando de su dedicación a la poesía, y preguntó si había yo escrito algo de ello. Luego de tanta presión terminé aceptando el vínculo con el asunto, aunque este fuese para mí sólo una exploración puberal. Me pidió le permita revisar alguno, a lo mejor el más agradable a mi gusto, pero me rehusé. Y entonces vino la pregunta
¿O sientes pudor?

Fue en ese momento, mientras respondía que no, cuando una vocecita arremetió contra mí, para andar creciendo poco a poco en mis momentos de escritura.

Pudor.- (Del Latín pudor, - oirs)  Honestidad, modestia, recato.

El diccionario de la RAE lo define así en su vigésima segunda edición, pero yo prefiero la acepción de 1791, la cual define este concepto como vergüenza honesta. Me suena más poético.
Ocurre que antes eran eso las palabras, arte  expresiva, decodificación de emociones y sentimientos entre seres humanos, y no un elemento dividido por sectores socioeconómicos o educativos precisamente, lleno de creadores contemporáneos sin el menor respeto al lenguaje. Pero este tema tan complejo lo desarrollaré en la próxima CONFESIÓN: la importancia del buen manejo del sistema de comunicación verbal para el dramaturgo, y por qué no de todo quien se manifieste en idioma castellano.

Regresando al meollo de esta confesión, cuando presentí efectivamente mi vergüenza honesta ante los versos escritos durante mi época de colegio, me asaltó la interrogante de qué tanto lo soy con mi trabajo actual.

Un actor enfrenta continuamente al público, y aunque éste no siempre se disponga a juzgarlo, el artista debe dar lo mejor de sí. La metacognición viene luego de los aplausos.

Queramos o no, todos los que hemos pisado un escenario nos hemos preguntado en algún momento si no nos faltó más entrenamiento actoral, más ensayos, concentración,… o si realmente servimos para ello.

Cuando he tenido oportunidad de representar monólogos de mi autoría me he sentido más expuesta a cuando he debido trabajar personajes de otros autores.  Creo, el límite se halla al notar mi desnudez como dramaturga y actriz, es decir, mi vergüenza honesta radica en la preocupación de causar doble efecto en el receptor.

Cito el asunto de los monólogos por ser trabajos de procesos individuales y altamente subjetivos dentro de la literatura, al igual que la poesía. Sin embargo no excluyo otras actividades.

Por ejemplo, solía sucederme cuando recién me atrevía a escribir teatro y terminaba una obra o algún ejercicio. Me decía cosas como:
Falta pulir/ es sólo un ejercicio/, es sólo un bosquejo/ un borrador…y lo mismo si se lo enseñaba a alguien.

Pudor... si pues, todos tenemos un poco. A veces creo que ese poco también se logra confundir con la escasa confianza en la efectividad o nivel de nuestro trabajo.

Hoy, aun contando escasos años desde que me decidí a escribir de manera aficionada y autodidacta al principio, me doy cuenta de mi curioso afán por ser leída. Siento mi vergüenza honesta de dramaturga impúdica, pero no así la de la actriz difusora. Percibo a esta última algo floja.

La confianza en el artista se consigue con la práctica del conocimiento, con el ejercicio diario; y para ello debemos ser minuciosos, humildes y sinceros al momento de la reflexión personal. En el proceso puede ya no importar el error, sino las ansias por la crítica del otro para el afinamiento.

Me pregunté entonces si para hacer poesía sólo bastaba con sensibilidad y espontaneidad como habría de decirme este amigo al intentar persuadirme de mostrarle mis pasajeros versos. Y la respuesta fue obvia: no, definitivamente no basta. Simplemente porque toda arte es composición y deviene de un proceso de maduración del escribiente. Mi querido maestro Ráez habría acuñado además que la poesía para la mayoría de jóvenes es como un orgasmo, un mero placer fugas. Para ser poeta hay que aprender a convivir con el oficio, como en toda pasión compleja.

Respeto mucho la buena poesía, y la que no también porque sencillamente pueda que esté en buen camino, al fin y al cabo el concepto personal de estética parece ser tan relativo…

Todos tenemos la oportunidad de valernos de las distintas artes para liberar una suerte de sensaciones, pero eso NO nos hace artistas. Talvez por ello considere esos versos míos muy ligeros, y los guarde mas bien como un disfrute personal, total los orgasmos no necesariamente deben ser compartidos con todo el mundo.

A propósito de mi lado subjetivo, los dejo con un pedacito de lo escrito hace varios meses en un trance de espontaneidad, lo encontré en un archivo minutos antes de animarme a escribir esta entrada:


“NO ENCUENTRO MOTIVACION MÁS SALUDABLE Y SATISFACTORIA AL MISMO TIEMPO PARA EXPLORAR OTROS CAMPOS, PERMITIRME ACTITUDES OPUESTAS A LAS MIAS, PARA ROMPER INCLUSO PRINCIPIOS MORALES, Y MOFARME HASTA DE MÍ; QUE EL PERMISO DE VIVIR EN OTRO PERSONAJE,  CONOCERLO, DARLE UN ALMA, UN CUERPO, Y UNA VOZ…MONOCORDE, O CON MATICES, DE FORMAS REGORDETAS O ESBELTAS, DE ANDAR PESADO, E INCLUSO LIVIANO; DE CABELLO EXHUBERANTE, ESCASO, O POR AHÍ, NULO.

¿CUAL, EL LÍMITE? CUANDO ENCONTRAMOS EL PODER DE MANIPULAR EMOCIONES Y SENTIMIENTOS TAN INTERNOS, ORGÁNICOS, HUMANOS; DERRETIMOS LA INFORMACIÓN PARA DARLE FORMA EN ESCENA.”







CREADO: el 19/MAR/2011





Julia Grecia Monge

domingo, 6 de marzo de 2011

CONFESIONES II: EL DÍA EN QUE ME HICIERON SENTIR MUJER

El título de este escrito puede sonar al de alguna canción del salsero Frankie Ruiz, pero deben creer en mí, no parto desde ese punto.

En estos últimos días he estado en la búsqueda de material que pueda nutrir mi labor dramaturgista respecto a un texto en especial. Se trata pues de una historia en la que intento entrelazar el perfil multicolor de una mujer, y así me entrampé en la interrogante ¿Qué define a una? Y es que las hay con o sin hijos, casadas, solteras, liberales, amas de casa, profesionales, amantes, de carácter débil o fuerte, hijas, amigas, reprimidas, conservadoras, revolucionarias, sexuales, racionales, prácticas, etcétera...

Habiendo tal variedad parece absurdo que una niña como yo pretenda sintetizarlas en un único cuerpo, pero el que ha conocido a alguna a profundidad se percatará de la diversidad de matices que se obtienen al observarla. Además, aquel que convive con el grandioso mundo del teatro no me negará la posibilidad viendo lo infinito de la magia de su arte, y añadiendo de seguro que sin material vivencial es poco probable, funcione.

Considerando mis experiencias personales no vi trava en empezar, el amigo que me dirige me alienta asegurando que poseo recursos. Mi problema empieza más bien en ¿cómo expresarlos sin que sean tan míos en un monólogo?

Ser actriz, escritora y mujer al mismo tiempo puede ayudar en el proceso de creación del texto, pero temía ser subjetiva en demasía y magnificar porque sí a la figura femenina.

Me decidí a iniciar un proceso personal en el que intente recuperar la esencia más absurda que se encuentre en mí para trabajarla como materia prima del personaje. Quería algo más crítico, visto desde afuera del cuadro pero descrito con ojos de mujer.

Decidí leer algunos estudios que sugerían el análisis de la sociedad en general para ampliar el panorama, y así recordé a Alvin Toffler con “La Nueva Ola, pero por extraña razón en este caso lo saludé en la puerta, ésta última palabra me había de traer a la mente la comparación de una ola con los procesos de una mujer (creo que algo así leí antes, si bien recuerdo en Los hombres son de Marte,… ) la mujer y sus oleajes, pensé, como procesos de su constitución.

En fin,  mi búsqueda ya lleva tardes de encierro, y ésta parece la carta de un reo hacia el mundo exterior.

Sin embargo en estos días he encontrado algunas imágenes y figuras literarias que por separado me ayudan mucho, pero que juntas parecen polos opuestos de un mismo imán.

Todavía persisto en hilarlas con ayuda de mi sensibilidad femenina que se halla en convenio con mi lado de actriz,  generando un sistema de ensayo-error que será depurado y pulido posteriormente por la impositiva dramaturga que me habita, para finalmente ser manufacturada por mi querido director escénico.

Si existe un momento en que me siento más mujer es este, en el que veo impedido salir de mí para la observación objetiva.

Habiendo hecho todo lo que me he permitido en los años que tengo siempre he repetido cuánto no me arrepiento de vivir y decidir cada cosa que hago, pero al mismo tiempo noto que nunca he sido sólo yo; que la esencia de nacer mujer no basta para forjar su estructura, que ésta se moldea como las olas del mar en los peñascos que la sociedad ofrece, y que depende de su energía interior dirigirla hacia uno u otro destino, para que al caer reviva.


A propósito de la reflexión, cito a los lectores a compartir la suya en el blog respondiendo desde sus experiencias personales:

¿Qué creen que caracteriza a la mujer en la historia de su evolución en la sociedad occidental?


ARCHIVO DE LA AUTORA//CREADO: el 27/FEB/2011



Julia Grecia Monge

domingo, 20 de febrero de 2011

CONFESIONES I: NARRACIÓN VANA SOBRE UN TRÍO

Esta vez me esbozaré poco más carnal para narrar de alguna manera el día en que un trío se me propuso en frente. Esta historia está cargada de algunos nombres… así que atentos todos.

Érase un 14 de febrero (día de los enamorados diría alguno, aunque para mí festejarlo resulta un insulto a mi inteligencia, un quiebre frente  a la posición que tengo ante un sistema tan mercantilista como el nuestro). En fin, ese día tenía planes: por la mañana clases de dramaturgia, almorzar sola o con mi maestro, visita a la casa museo y revisión de libros de Mariátegui, y ahí aprovechar en escribir una crítica teatral sobre la nueva obra de Adrianzen “Sangre como flores” (en la que el autor hace referencia la vida de Lorca), trabajo que debía entregar en mi curso de la noche.

En pocas palabras tendría una tarde romántica en la biblioteca, programada entre dos notables personajes como Don Juan Croniqueur y el joven Gracía L., que reemplazarían la clásica estrategia de hablarme al oído, por la húmeda sensación que por los ojos debía yo captar en sus escritos.

Fue un sórdido y salpicante trío cargado de las múltiples comas criminales que hallé en la editorial Amauta de “Escritos juveniles” (1991), aquellos que compilan en parte las crónicas teatrales firmadas por Croniqueur y sus hermanos Jack, J. C., El joven H, Sigifrido, X y Z… esos que en su conjunto representan los seudónimos empleados en la “Edad de piedra” de Mariátegui, como él mismo titularía a su etapa inicial; aquella que lo muestra poeta y afrancesado, literato con agudeza crítica todavía cruda de la ideología socialista fuertemente marcada que mostrarían posteriormente sus tan conocidos ensayos.

Por otro lado, Lorca se alejaba de mí por momentos para refugiarse tibio en mi bolso hasta que el hermano mayor de Sigifrido y yo terminásemos.

Con él en cambio la cosa fue fácil, aunque no tanto al principio. Lo conocía un poco más y sabía cómo abordarlo. Me causó extrañez que siendo yo mujer se dejara al menos rozar por mi tinta, logrando acariciarlo con letras regulares. Pero al intentar desnudarlo en el papel procuré que entendiera que no lo hacía esperando a un hombre para criticar, sino que quería sin el menor pudor  descubrir a un ser humano delicioso…
Sabía que se resistiría a introducirse en mí, en esos pensamientos que deseaban con ansia resolver sus enigmas a través de su poesía y dramaturgia. Debí actuar rápido para no perderlo en el ruedo. Croniqueur   me ayudó recordándome con las cartas escritas a su Ruth, que todos tenemos un lado individualista y de escasa humildad; me insinuaba con ello que podíamos empezar por la cumbre de su teatro. De inmediato, se me vino a la mente Bernarda Alba…

Creo que fue demasiado. Se me puso muy sensible y estuvo a punto de cerrar el libro tras de sí; pero resultó que en cambio decidió soltar la lengua y recordar a esa sociedad modosa, castrante e hipócrita que el personaje de Bernarda le representa, aquella que lo condenaba por amar como él lo hacía.

Luego de reiterar mi admiración por sus escritos noté que un ligero dolor de estómago me detenía diciendo que necesitaba combustible. Efectivamente, no había almorzado. Mi clase de dramaturgia se había extendido hasta la 1pm. , momento en que aproveché recién en desayunar, acompañada por mi maestro. Y ahora eran ya las 6pm. , en cincuenta minutos empezaría mi clase de crítica literaria con Sara Joffré, y aún me encontraba entretenida con los escritos de tan notables y jóvenes caballeros como don García y Croniqueur.






 ESCRITA: el 15/FEB/2011


Julia Grecia Monge


martes, 8 de febrero de 2011

Como dice la canción: ¡A QUIÉN LE IMPORTA!

Es mentira que los medios de comunicación masivos son una telenovela responsable de vendernos emociones. Su carácter mediático y sensacionalista producto de intereses monopolizadores es el resultado del cultivo de espectadores pasivos.

Escuchaba a Mónica Delta hace unos días comentar en Radio capital (96.7) respecto a la responsabilidad de la prensa frente a las próximas elecciones presidenciales. Reconocía que lo que hacen los medios es difundir lo más pintoresco e impactante, y se excusaba diciendo: “pero es que el tiempo nos queda corto. Si nos bastara para ahondar en la investigación...”.
¡Ahora son los pobrecitos!
Radio capital es de mi agrado, e incluso podría decir a criterio personal, que es una de las mejores emisoras radiales de la FM, pues comparte su espacio con la opinión de la ciudadanía generando debate y no sólo polémica. Sin embargo en esta ocasión, el comentario de la señora Delta me pareció descabellado. Y es que basta analizar cualquier noticiero para sacar porcentajes.

El grado de competitividad de la prensa no depende, como lo diría la periodista, del escaso tiempo, sino de su ética, compromiso social y profesionalismo.

Relacionándolo con un trabajo dramatúrgico; materia del presente blog; hace unos días terminé de escribir un texto que aludía el tema.

A grandes rasgos, la historia narra la problemática suscitada en un pueblo andino peruano, producto de la creciente actividad minera.

En este trabajo quise ver reflejado el paralelo de dos sociedades: la rural y la urbana. La primera simbolizada en una madre que, como muchos otros actores anónimos, gestan nuestro país, lo viven y aman desde sus entrañas. El segundo, no con afan de generalizar sino de hacer escarnio de ciertas posiciones; sumido en la era de la globalización mercantilista al punto de ser ajenos al acontecer nacional más trascendente.

En la vida real como en la historia que narro, ocurre que la población de sectores alejados a la capital  desconoce los derechos que la ampara… y tampoco es que en Lima todos estén tan informados, pero tienen más herramientas para estarlo. Es cuestión de clasificar, pero ese es otro asunto.

Todos bendecimos no tener necesidad de caminar kilómetros para entregar una misiva- yo, sobre todo en verano- basta con hacer algunos clic. Pero olvidamos discutir la utilidad de la tecnología, o aun de su contenido convirtiéndolo cotidianamente en un recurso de entretenimiento.

-         ¡A quién le importa!
-         Pues debería ser que a todos.

En algunos viajes al interior del país he recogido comentarios de compatriotas no plenamente convencidos de dar sus tierras –que son herencia ancestral- para ser devastadas y consumidas en nombre del desarrollo económico del país; como lo han visto según me cuentan, no muy lejos de sus pueblos.

Infinidad de veces me he preguntado si en verdad vale la pena tanto oro a cambio de un supuesto porcentaje de “contaminación controlada” de: aguas ácidas, gases de estrato en el aire, cráteres en tierras luego infértiles,  anhídrido sulfuroso, hidrógeno sulfurado, etcétera;  que admite el EIA (Estudio de Impacto Ambiental).

Nuevamente
-         ¿A QUIÉ LE IMPORTA?
-         PUES DEBIERA SER QUE A TODOS.




                                                             Julia Grecia Monge


CREADO: el 07/feb/2011



jueves, 27 de enero de 2011

LA ORGANICIDA EN EL ACTOR: CREATIVIDAD EN LA DRAMATURGIA FÍSICO-CORPORAL

La calidad de los movimientos del actor depende de la creatividad físico-corporal y su conscientización.

Leía un artículo de Mirella Shimo, titulado "Natural y orgánico" publicado en la cuarta edición del libro "El arte secreto del actor" de E. Barba y N. Savarese. En él se comentaba que el término natural era antiguamente empleado para referirse a la calidad de composición del actor escénico; lo cual no pretendía establecerse como el grado en que se presenta fidedignamente la realidad.
Sin embargo, decía Shimo, determinamos ahora orgánico a la complejidad y coherencia con que cada personalidad ha sido creada, aspectos que caracterizan a un organismo en vida.

ORGANICIDAD= COHERENCIA INTERNA

Si señalamos a un actor/actriz con organicidad, estamos hablando entonces de su calidad escénica, de la limpieza del trabajo que ejecuta.

EL CUERPO COMO HERRAMIENTA
Es sabido que no es sino en épocas próximas a los 60´ en que el cuerpo como herramienta de creación y expresión toma importancia en la preparación del actor.
Esto no sólo se ha visto revolucionando el arte dramático, sino también artes hermanas como la danza. Patricia Stokoe en su libro "La expresión corporal y el niño" (Buenos Aires, 1967) manifiesta que el movimiento sólo adquiere calidad expresiva en tanto se convierta en una manifestación psicofísica.

Rescatado los alcances de Stokoe y otros autores, la expresión corporal debe tener como objetivo principal  que el individuo desarrolle la capacidad de expresar a través de movimientos internos o externos, sin sentir censura. Tener la oportunidad de exteriorizar sus estados anímicos creando un aprendizaje propio, de comunicación. Más allá de ser un conjunto de técnicas que permitan, en el caso del artista, representar.

La creatividad en la partitura físico-corporal depende de la heterogénea forma de llevar el proceso de exploración. Si concentramos nuestra energía en realizar siempre movimientos llenos de gracia nos estamos centrando sólo en una parte de nuestro potencial expresivo.

Dentro de mi investigación referida a los aportes de la danza libre o creativa en la preparación actoral, he podido notar aun más la importancia de la conscientización de cada segmento de nuestra unidad física. Sin embargo, cuando se habla de creatividad no se está refiriendo precisamente a la estructuración del conocimiento experimentado en lo sensorial. Y aun así, el descubrimiento de una gama de ejercicios o posibilidades corpóreas, nos permite acercarnos al oficio.

Debe quedar en claro que la técnica perfectamente lograda no asegura que el "actor" escénico posea realmente ikiki, wayah, duende, o como se le quiera llamar.

La codificación del trabajo del actor sobre si mismo (no refiriéndose al conocido texto de Stanislavski; sino más bien a ideas de Grotowski o el mismo Barba), no precisa la ejecución correcta de la subpartitura, pero contribuye en gran medida. Hace falta entonces sensibilidad; o como decía Shimo al inicio, organicidad.
Mi amigo Ramón García añadiría que hace falta un poco de talento a la disciplina, para lograrlo. Y Leo Torres padre citaría el verso (que si bien recuerdo, va así):

"Una vez preguntó un tipo,
no recuerdo si a Cicerón o a Garcilazo;
y era un tipo más absurdo que un bagazo:
cómo es que se escribía el verso.
A lo que este respondió gentil,
que se debía buscar que la última sílaba de cada frase
debía rimar con la última de la siguiente.
¡Ahora entiendo!,- dijo el tipo,
no recuerdo si a Cicerón o a Garcilazo,
y aquel era un tipo más absurdo que un bagazo.
-pero ¿qué se escribe anterior a la sílaba mencionada?-
Y el maestro respondió:
¡Oh, he ahí la intríngulis del invento.
Para escribir ahí hay que tener talento."





ARCHIVO DE LA AUTORA// CREADO: el 15/MAR/2010


Julia Grecia Monge

jueves, 6 de enero de 2011

DE NATURALEZA SENSOPERCEPTIVA, A LLUVIA Y UNA IGLESIA CRISTIANA

Ayer por aquí cayó lluvia como hace mucho no lo hacía, y decidí caminar bajo ella. Pronto cogí mis llaves, dejé lo que estaba escribiendo, y salí con una amplia sonrisa y un chal, a la calle.

Dicen que "cuando llueve todos se mojan" ¿Por qué entonces no hallé transeúntes? Aun así empecé a caminar sin rumbo, con el principal propósito de encontrar sensaciones que ayuden a despejar mis ideas ampliando los límites del tema al que me estuve evocando hasta antes de oír a las gotas cayendo del cielo.

Revisaba un artículo titulado "Naturaleza sensoperceptiva", el cual escribí en el año 2007 (y que no me atrevo a publicar por considerarlo demasiado "ligero de cascos"). En él hallé notas curiosas en las que analizaba el concepto de FELICIDAD como un estado de sobresaltos constantes y positivos, y no como un simple y llano estado de bienestar. Lo citaba como producto del proceso de hacer el amor. Pero no precisamente coital sino de manera cotidiana con todo aquello que produjera respeto y apreciación, a través de distintos gestos, y con elementos de distintas naturalezas. Hacer el amor incluso con uno mismo puede producir orgasmos armónicos por así decirlo, ya que serían producto del estima personal en armonía con el entorno.

Estaba incompleta. La idea del artículo dejaba abierta la posibilidad que la felicidad fuese relativa, y se enfocaba la manera en la que el individuo  puede particularmente expresar lo que percibe.
¿Hasta qué punto la manifestación del sentir completa el proceso de la emoción?

Si bien "felicidad" puede ser catalogada más como una emoción que como un sentimiento, el intentar producirla podría convertirse ya en "felicidad", aunque más parecida a "bienestar".

Divagando por la calle con los anteojos empañados de agua, recordé a R. Rumrril (investigador y cuentista amazónico). Él, siempre involucrado con la realidad de la persona en y de la selva peruana, que narra por ejemplo las aventuras de los cazadores en el monte, la sabiduría de quienes aprenden a convivir con el ecosistema al que pertenecen; o incluso la ignorancia de quienes pretenden expandir sus intereses capitalistas aun en contra de la preservación de la amazonía, invadiéndola y erradicando la cultura de su población, la cual ha logrado a lo largo de generaciones, mantener una estructura sostenible en cuanto al lugar en el que cohabitan con otras especies.

¿Era necesario para Rumrril, escribirlo? Por supuesto. Tal vez la "felicidad" de Rumrril radique en poder manifestar lo que le preocupa.

Llegué a una calle en la que por fin percibí ruido además de algunas motos que pasaban esporádicamente y a lo lejos. Escuché voces y, poco después vi una luz encendida. Era una iglesia cristiana.

Aunque no profeso religión alguna,siempre resulta interesante oír apreciaciones distintas, y más cuando de cuerpos transparentes como la espiritualidad se trata. Me paré en la puerta, aún llovía. Alguien a quien se le hizo tarde me invitó a pasar, y así lo hice.

Fue una catarsis lo que especté. Había llegado en época de "reminiscencia", lo cual para ellos significaba que las jornadas de esa semana se convertían en una especie de purificación  espiritual preparatoria al ayuno que les permitirá iniciar bien el año. Intenté probar, y lo hice procurando respetar mis convicciones y las suyas. Así, cuando todos a mi alrededor lloraban y gritaban al unísono sus pecados con las manos en alto; yo decía los míos; aunque confieso: llorar me resultó un exceso. Por momentos me sentí tentada a escuchar sus confesiones (-vivo a algunas calles... quizás alguno sea vecino,y pueda extorsionarlo más adelante- Me reía pensando).

El proceso fue extenso. Pero al salir había removido información y conexiones neuronales, me hallaba más presta reconstruir dicho artículo inicial.

Más allá de los niveles de "felicidad" o lo relativo del concepto al ser aplicado; los caminos encontrados siempre culminan con la capacidad de expresar.

Piaget, al referirse a los procesos cognitivos mantenía su teoría sobre la acomodación-asimilación, a lo que otros científicos le añaden los diversos canales de comunicación (sean verbales, escritos, etc)

Tanto en el caso del proceso del aprendizaje como en el de la emoción, el desarrollo puede ser similar, aunque en velocidades distintas.

Gracias a la taxonomía revisada de Bloom (2000) podría entonces añadirse a ello la capacidad de "crear" a partir de lo comunicado. Es decir, no basta con expresar, es necesario producir.

Debería entonces asumir el camino a la felicidad de Rumrril no sólo como el manifiesto de sus preocupaciones respecto a los pueblos amazónicos y su preservación, sino además como una respuesta y solución, una propuesta, una voz de acción.

En el sermón de la iglesia cristiana esa noche se dijo una frase que llamó mi atención:

"Aquel que no conoce la ley y la cumple, es bendito;
aquel que la conoce y no la cumple, no lo es.
Porque a Dios no le importa que la conozcas,
sino que la practiques;
y aunque sin conocerla, la vivas a diario,
Dios entenderá que está, por naturaleza,
inscrito en tu corazón"

No culminaré diciendo ¡aleluya hermanos de Israel, practiquen la palabra y no serán condenados el día del juicio! Pero si algo puedo resaltar de esta reflexión a propósito del artículo, es que no basta con CONOCER, es necesario HACER.

De esta caminata nocturna resultaron ideas muy dispersas una de otra (muchas preferí obviar en este escrito porque hubiesen mareado aun más al lector; y a mí por intentar hilarlas sin perder coherencia en un texto breve como el que pretendo).

Intenté escribir algo al llegar a casa, pero el torbellino de ideas necesitaba un poco de orden.

Escribir esto me ayudó a apaciguarlas al día siguiente, y así pude retomar la "Naturaleza sensoperceptiva" que aun no me animo a publicar. Un fragmento de ella, decía:

"cuando escribo me gusta contemplar mi letra. Cuando escribo también me veo. Cuando escribo cada letra es un suspiro. Escribir es como cantar...
He reído para mí sin hacer bulla, he mostrado este gesto con mi lapicero y mano. Escribir nunca será un acto en vano cuando me consienta hacer el amor"

La necesidad de un artista (plástico, escénico, musical, etc.), recordé, va más allá de crear algo bello y armónico en esencia. Crear resulta, ya sea consciente o inconscientemente; plasmar en concreto y a través de nuestro "propio lenguaje artístico" nuestra posición frente a la vida, nuestra respuesta frente al contexto que nos envuelve. Depende de él sin embargo (del artista), qué hacer con su creación. Depende de él cómo darle forma, para qué y por qué. Crear para construir soluciones íntegras y sostenibles para nuestro país debe ser el compromiso de todo artista (y en realidad de todo ciudadano).

REDACTADO: el 06/ENE/2011


Julia Grecia Monge

lunes, 3 de enero de 2011

SALVEMOS A UN NIÑO

Miraba a Sara Joffré y me preocupaba ¿cómo hacer que sus conocimientos sean plenamente transmitidos? ¿cómo , si ahora estaban siendo difundidos para una minoría de cerca de cuarenta personas?. Teniendo poco más de siete décadas de experiencia acumulada, se hallaba ahí de pie (no de manera literal ni menos durante todo el evento por supuesto) publicando su nuevo libro "Cuento de teatro para niños". A su lado se encontraban Christian Isla, y luego Ivan Vivanco (también exintegrante del grupo  que fuera dirigido años atrás por la dramaturga), y Miriam Nemes (como siempre más peruana por matrimonio, que brasileña de nacimiento). Todos ellos recordando la gran cruzada emprendida por esta dramaturga veterana y,por supuesto, amante siempre del teatro.
Hablaban de los años 70´s, épocas incomparables para todo aquel que un día soñó este arte con la bandera en altura: con palcos llenos de espectadores cultos y asiduos; con actores comprometidos en su mayoría, con la realidad social que los acogía; pueblos atendidos por itinerantes compañías, y espectáculos de forma y contenido cuidadosamente estructurados; con actores de título ganado; y si bien una puesta escénica "barata", no así catalogada por la calidad artística.
Me trasladaron con sus narraciones, y casi pude sentir la emoción de participar en la época de "El gran laberinto", una forma muy divertida que Sarita encontraba para llevar didácticamente teatro para niños.
Vi entonces cómo se me empezaban a dibujar sonrisas constantes cada que emprendíamos ese viaje al pasado que nunca había yo vivido de forma concreta, y que iba recogiendo con la transmisión oral de una generación de teatreros (como Joffré denomina), a otra.
Realmente me preocupé. Hablábamos de las influencias a las que un niño actual queda expuesto, y el bombardeo de animaciones visuales, conductas morales siempre relativas, y medios de comunicación que evaden la verdadera responsabilidad social y formativa.
Me percaté del enorme compromiso que de hecho llevaba la autora del libro recientemente publicado. Observé a quienes estábamos presentes en la exposición, y si bien el sólo estar ahí manifestaba nuestro interés, ya se notaban rostros aletargados buscando un reloj cerca, lo que me preocupó aun más.
Han sido tantos los cambios ocurridos en nuestra sociedad desde las épocas que rememora Joffré, pensé,...que me son tan palpables ahora al despertar del mundo de los recuerdos que nunca fueron míos.
Al momento de las preguntas era ya escaso el tiempo que disponíamos del espacio, por lo que  fueron  permitidas sólo tres.
Culminando el evento me acerqué a Sara para agradecer su presencia en la ENSAD y para elaborarle mi pregunta pendiente:
- para quien escribe como para quien actúa es una necesidad el teatro, pero entonces ¿qué necesidad lleva  al niño actual (influenciado más por Goku), a buscar un cuento más haya de la diversión que puede brindarles? la cuál muchos ni siquiera conocen-
Ella respondió algo apresurada, pero con alegre expresión:
-tengo un nieto pequeño, y me tiene cansada como ninguno con sus preguntas acerca de los libros. Él los encontró sin que se los presentase. Es cierto que el ambiente en el que esta envuelto lo ayudó a descubrirlos. Sólo eso nos queda con quienes podamos salvar: confiar en su innata capacidad e ilusión por conocer el mundo.-

ARCHIVO DE LA AUTORA// CREADO: el 17/OCT/2008

*TRAS LA PUBLICACIÓN DE "CUENTO DE TEATRO PARA NIÑOS", S. JOFFRÉ (2008), REALIZADO EN EL AULA 7 DE LA ESCUELA NACIONAL SUPERIOR DE ARTE DRAMÁTICO GUILLERMO UGARTE CHAMORRO (ENSAD)/ LIMA, PERÚ.

Julia Grecia Monge

domingo, 2 de enero de 2011

"SOMOS ESCRITORES PORQUE NO SOMOS POLÍTICOS"

Fue la frase que mencionó el dramaturgo español Pedro Villora haciendo alusión a la responsabilidad social que comprende ser artista.
Al iniciar la noche se presentó la lectura dramatizada de "Dulce muñequita", en manos de Maura Cerpa como coordinadora general; quien a su vez designó los personajes a Rocío Antero (como la DIRECTORA DE ESCENA), Raúl Grandes (HENRY), y Marta Rojas (NORA). Las acotaciones se hallaron a cargo de Ismael Contreras. Todos profesores en la ENSAD.
El espectáculo fue grato tras la interpretación de los actores, y ello bajo la espectativa de un texto que jugaba curiosamente con las acotaciones, introduciéndolas prácticamente como un personaje más.
Conforme el texto era desenvuelto, era interesante observar el efecto metateatral que se iba exponiendo. Permitió criticar una verdad escénica que resaltaba con un toque de sarcasmo las marcadas ideas de la otra.

"Dulce muñequita" cuenta con tres personajes que representan a su vez a dos actores y un director de teatro desarrollando el ensayo de una obra con el mismo título. Los primeros deberán encarnar a NORA (personaje ficticio y protagonista del clásico "Casa de muñecas", 1879), y su creador Henry Ipsen; respectivamente.
Vi en esta obra de Villora, reflejada una inquietud mía desde que revisé "Casa de muñecas" hace casi tres años: la reacción del personaje Nora frente a su drástica y egoísta forma de darse libertad como mujer sin antes velar por el bienestar de sus hijos, a quienes deja en casa. En la obra de Ipsen esperaba que ella los llevara consigo, y no lo hizo. Y ahora reclamaba a su creador (gracias a Villora) que debió pensar también en darle esa decisión en el escrito.

Antes de ingresar a la sala para darse inicio el evento, me había quedado con un amigo ajeno al teatro, observando una exposición fotográfica que se hallaba en la sala contigua. Al contemplar cada cuadro empezaron a aparecérseme espontáneamente ideas que pudieran ligar una fotografía con otra, formando así una historia distinta a la que se me mostraba a través de las imágenes.
Creo que algo similar fue lo que pudo conducir a Villora plantear que el personaje NORA manifestara en algún momento de su parlamento que no era sólo mujer liberada, sino además todo un símbolo de la revolución femenina.

Encontré que un artista, aún siendo claro al expresarse, nunca podrá controlar del todo los límites de interpretación que el espectador genere.

La velada se expandió con monólogos y demás textos que el mismo Pedro se animó a leer dramatizando (como "Una noche menos en Bagdad", "Bésame macho"...) acompañado por Sara Joffré, quien esa noche se encargaba de conducir la velada.

Al finalizar, algunos amigos y yo nos acercamos a conversar con el autor. Nos comentó sobre el sistema empleado para quienes deseen ingresar a la RESAD (en la cual él cumple el rol de Vice director); acerca del grado de organización de los estudiantes; algunas tendencias en dramaturgia que se empiezan a desarrollar por España; y alguno que otro acercamiento para emplear a nivel profesional con respecto al arte dramático en general desde su perspectiva como docente y escritor dramático.

Nos despedimos. Eran cerca de las 22hrs. y aun tenía hora y media de recorrido a casa.
De regreso en el auto mi amigo y yo fuimos comentando nuestras apreciaciones, pero al cabo de treinta minutos percibí que los párpados me traicionaban de cansancio, así que decidí descansar en lo que restaba del camino. Al día siguiente él seguiría siendo chef, y yo una estudiante de Pedagogía teatral.

Parte de lo maravilloso del teatro es que te permite convivir y palpar personalidades y vidas "reales" distintas,  y comprenderlas a través de un análisis profundo porque las vives tanto al interpretarlas como al espectarlas desde una butaca.

En el trayecto a casa soñé con Pedro Villora, y entonces fui como Nora junto a Ipsen intentando entender su lógica a través de interrogantes planteadas.



Julia Grecia Monge



ARCHIVO DE LA AUTORA// CREADO: el 29/OCT/2008

*TRAS LA VISITA DE P. VILLORA (2008) A LIMA, PERÚ. EVENTO: SEMANA DEL AUTOR/ CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA/

 

mi primera ENTRADA

Los párpados, cartones pesados de la humedad del crepúsculo
 deciden cerrar la tienda de los ojos, privarlos por hoy, de toda luz...
Mientras redacto líneas con táctil pluma virtual
para fijar vagamente mi primera ENTRADA o PUBLICACIÓN en este rincón.