jueves, 6 de enero de 2011

DE NATURALEZA SENSOPERCEPTIVA, A LLUVIA Y UNA IGLESIA CRISTIANA

Ayer por aquí cayó lluvia como hace mucho no lo hacía, y decidí caminar bajo ella. Pronto cogí mis llaves, dejé lo que estaba escribiendo, y salí con una amplia sonrisa y un chal, a la calle.

Dicen que "cuando llueve todos se mojan" ¿Por qué entonces no hallé transeúntes? Aun así empecé a caminar sin rumbo, con el principal propósito de encontrar sensaciones que ayuden a despejar mis ideas ampliando los límites del tema al que me estuve evocando hasta antes de oír a las gotas cayendo del cielo.

Revisaba un artículo titulado "Naturaleza sensoperceptiva", el cual escribí en el año 2007 (y que no me atrevo a publicar por considerarlo demasiado "ligero de cascos"). En él hallé notas curiosas en las que analizaba el concepto de FELICIDAD como un estado de sobresaltos constantes y positivos, y no como un simple y llano estado de bienestar. Lo citaba como producto del proceso de hacer el amor. Pero no precisamente coital sino de manera cotidiana con todo aquello que produjera respeto y apreciación, a través de distintos gestos, y con elementos de distintas naturalezas. Hacer el amor incluso con uno mismo puede producir orgasmos armónicos por así decirlo, ya que serían producto del estima personal en armonía con el entorno.

Estaba incompleta. La idea del artículo dejaba abierta la posibilidad que la felicidad fuese relativa, y se enfocaba la manera en la que el individuo  puede particularmente expresar lo que percibe.
¿Hasta qué punto la manifestación del sentir completa el proceso de la emoción?

Si bien "felicidad" puede ser catalogada más como una emoción que como un sentimiento, el intentar producirla podría convertirse ya en "felicidad", aunque más parecida a "bienestar".

Divagando por la calle con los anteojos empañados de agua, recordé a R. Rumrril (investigador y cuentista amazónico). Él, siempre involucrado con la realidad de la persona en y de la selva peruana, que narra por ejemplo las aventuras de los cazadores en el monte, la sabiduría de quienes aprenden a convivir con el ecosistema al que pertenecen; o incluso la ignorancia de quienes pretenden expandir sus intereses capitalistas aun en contra de la preservación de la amazonía, invadiéndola y erradicando la cultura de su población, la cual ha logrado a lo largo de generaciones, mantener una estructura sostenible en cuanto al lugar en el que cohabitan con otras especies.

¿Era necesario para Rumrril, escribirlo? Por supuesto. Tal vez la "felicidad" de Rumrril radique en poder manifestar lo que le preocupa.

Llegué a una calle en la que por fin percibí ruido además de algunas motos que pasaban esporádicamente y a lo lejos. Escuché voces y, poco después vi una luz encendida. Era una iglesia cristiana.

Aunque no profeso religión alguna,siempre resulta interesante oír apreciaciones distintas, y más cuando de cuerpos transparentes como la espiritualidad se trata. Me paré en la puerta, aún llovía. Alguien a quien se le hizo tarde me invitó a pasar, y así lo hice.

Fue una catarsis lo que especté. Había llegado en época de "reminiscencia", lo cual para ellos significaba que las jornadas de esa semana se convertían en una especie de purificación  espiritual preparatoria al ayuno que les permitirá iniciar bien el año. Intenté probar, y lo hice procurando respetar mis convicciones y las suyas. Así, cuando todos a mi alrededor lloraban y gritaban al unísono sus pecados con las manos en alto; yo decía los míos; aunque confieso: llorar me resultó un exceso. Por momentos me sentí tentada a escuchar sus confesiones (-vivo a algunas calles... quizás alguno sea vecino,y pueda extorsionarlo más adelante- Me reía pensando).

El proceso fue extenso. Pero al salir había removido información y conexiones neuronales, me hallaba más presta reconstruir dicho artículo inicial.

Más allá de los niveles de "felicidad" o lo relativo del concepto al ser aplicado; los caminos encontrados siempre culminan con la capacidad de expresar.

Piaget, al referirse a los procesos cognitivos mantenía su teoría sobre la acomodación-asimilación, a lo que otros científicos le añaden los diversos canales de comunicación (sean verbales, escritos, etc)

Tanto en el caso del proceso del aprendizaje como en el de la emoción, el desarrollo puede ser similar, aunque en velocidades distintas.

Gracias a la taxonomía revisada de Bloom (2000) podría entonces añadirse a ello la capacidad de "crear" a partir de lo comunicado. Es decir, no basta con expresar, es necesario producir.

Debería entonces asumir el camino a la felicidad de Rumrril no sólo como el manifiesto de sus preocupaciones respecto a los pueblos amazónicos y su preservación, sino además como una respuesta y solución, una propuesta, una voz de acción.

En el sermón de la iglesia cristiana esa noche se dijo una frase que llamó mi atención:

"Aquel que no conoce la ley y la cumple, es bendito;
aquel que la conoce y no la cumple, no lo es.
Porque a Dios no le importa que la conozcas,
sino que la practiques;
y aunque sin conocerla, la vivas a diario,
Dios entenderá que está, por naturaleza,
inscrito en tu corazón"

No culminaré diciendo ¡aleluya hermanos de Israel, practiquen la palabra y no serán condenados el día del juicio! Pero si algo puedo resaltar de esta reflexión a propósito del artículo, es que no basta con CONOCER, es necesario HACER.

De esta caminata nocturna resultaron ideas muy dispersas una de otra (muchas preferí obviar en este escrito porque hubiesen mareado aun más al lector; y a mí por intentar hilarlas sin perder coherencia en un texto breve como el que pretendo).

Intenté escribir algo al llegar a casa, pero el torbellino de ideas necesitaba un poco de orden.

Escribir esto me ayudó a apaciguarlas al día siguiente, y así pude retomar la "Naturaleza sensoperceptiva" que aun no me animo a publicar. Un fragmento de ella, decía:

"cuando escribo me gusta contemplar mi letra. Cuando escribo también me veo. Cuando escribo cada letra es un suspiro. Escribir es como cantar...
He reído para mí sin hacer bulla, he mostrado este gesto con mi lapicero y mano. Escribir nunca será un acto en vano cuando me consienta hacer el amor"

La necesidad de un artista (plástico, escénico, musical, etc.), recordé, va más allá de crear algo bello y armónico en esencia. Crear resulta, ya sea consciente o inconscientemente; plasmar en concreto y a través de nuestro "propio lenguaje artístico" nuestra posición frente a la vida, nuestra respuesta frente al contexto que nos envuelve. Depende de él sin embargo (del artista), qué hacer con su creación. Depende de él cómo darle forma, para qué y por qué. Crear para construir soluciones íntegras y sostenibles para nuestro país debe ser el compromiso de todo artista (y en realidad de todo ciudadano).

REDACTADO: el 06/ENE/2011


Julia Grecia Monge

1 comentario:

El Anfitrión de Pie dijo...

rayos, te comente este articulo pero se borro todo, me gusta mucho, vamos a explorar iglesias bajo la lluvia limeña a ver si nos empapamos de felicidad ajena