jueves, 27 de enero de 2011

LA ORGANICIDA EN EL ACTOR: CREATIVIDAD EN LA DRAMATURGIA FÍSICO-CORPORAL

La calidad de los movimientos del actor depende de la creatividad físico-corporal y su conscientización.

Leía un artículo de Mirella Shimo, titulado "Natural y orgánico" publicado en la cuarta edición del libro "El arte secreto del actor" de E. Barba y N. Savarese. En él se comentaba que el término natural era antiguamente empleado para referirse a la calidad de composición del actor escénico; lo cual no pretendía establecerse como el grado en que se presenta fidedignamente la realidad.
Sin embargo, decía Shimo, determinamos ahora orgánico a la complejidad y coherencia con que cada personalidad ha sido creada, aspectos que caracterizan a un organismo en vida.

ORGANICIDAD= COHERENCIA INTERNA

Si señalamos a un actor/actriz con organicidad, estamos hablando entonces de su calidad escénica, de la limpieza del trabajo que ejecuta.

EL CUERPO COMO HERRAMIENTA
Es sabido que no es sino en épocas próximas a los 60´ en que el cuerpo como herramienta de creación y expresión toma importancia en la preparación del actor.
Esto no sólo se ha visto revolucionando el arte dramático, sino también artes hermanas como la danza. Patricia Stokoe en su libro "La expresión corporal y el niño" (Buenos Aires, 1967) manifiesta que el movimiento sólo adquiere calidad expresiva en tanto se convierta en una manifestación psicofísica.

Rescatado los alcances de Stokoe y otros autores, la expresión corporal debe tener como objetivo principal  que el individuo desarrolle la capacidad de expresar a través de movimientos internos o externos, sin sentir censura. Tener la oportunidad de exteriorizar sus estados anímicos creando un aprendizaje propio, de comunicación. Más allá de ser un conjunto de técnicas que permitan, en el caso del artista, representar.

La creatividad en la partitura físico-corporal depende de la heterogénea forma de llevar el proceso de exploración. Si concentramos nuestra energía en realizar siempre movimientos llenos de gracia nos estamos centrando sólo en una parte de nuestro potencial expresivo.

Dentro de mi investigación referida a los aportes de la danza libre o creativa en la preparación actoral, he podido notar aun más la importancia de la conscientización de cada segmento de nuestra unidad física. Sin embargo, cuando se habla de creatividad no se está refiriendo precisamente a la estructuración del conocimiento experimentado en lo sensorial. Y aun así, el descubrimiento de una gama de ejercicios o posibilidades corpóreas, nos permite acercarnos al oficio.

Debe quedar en claro que la técnica perfectamente lograda no asegura que el "actor" escénico posea realmente ikiki, wayah, duende, o como se le quiera llamar.

La codificación del trabajo del actor sobre si mismo (no refiriéndose al conocido texto de Stanislavski; sino más bien a ideas de Grotowski o el mismo Barba), no precisa la ejecución correcta de la subpartitura, pero contribuye en gran medida. Hace falta entonces sensibilidad; o como decía Shimo al inicio, organicidad.
Mi amigo Ramón García añadiría que hace falta un poco de talento a la disciplina, para lograrlo. Y Leo Torres padre citaría el verso (que si bien recuerdo, va así):

"Una vez preguntó un tipo,
no recuerdo si a Cicerón o a Garcilazo;
y era un tipo más absurdo que un bagazo:
cómo es que se escribía el verso.
A lo que este respondió gentil,
que se debía buscar que la última sílaba de cada frase
debía rimar con la última de la siguiente.
¡Ahora entiendo!,- dijo el tipo,
no recuerdo si a Cicerón o a Garcilazo,
y aquel era un tipo más absurdo que un bagazo.
-pero ¿qué se escribe anterior a la sílaba mencionada?-
Y el maestro respondió:
¡Oh, he ahí la intríngulis del invento.
Para escribir ahí hay que tener talento."





ARCHIVO DE LA AUTORA// CREADO: el 15/MAR/2010


Julia Grecia Monge

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